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martes, 7 de octubre de 2008

Concha

Concha Valencia Sandoval, nacida el 28 de Octubre de 1967, es la segunda hija de mis tíos Luci y Jose, ahijada de mi madre. 
Me cuentan que Concha de jovencita era muy desgarbada y pasota, yo no la he recordado nunca así, más bien lo contrario, recuerdo sus trajes de chaqueta y sus bonitos vestidos de noche vieja y bodas varias, y tampoco tengo la sensación de que haya sido pasota, más bien la veo madera de jefa. 

En cuanto a lo primero, dice mi madre que un día participó en un desfile, se vio guapa, y se le quitó lo de desgarbada, a mi me dejó alguno de sus trajes para noche vieja (¿os acordáis de ese blanco y negro?), me enseñó a secarme el pelo con el difusor para que me quedase bonito, me dejó sus ampollas para que la cara no se notase cansada, participamos las dos en un desfile de peluquería de Lourdes Crego, en el que a mi me pusieron un moño casi más alto que yo... 

Concha podría haber protagonizado el anuncio de Actimel que sacaba una mujer vestida de ejecutiva, con una vida muy atareada que sale del trabajo, va a por los niños, luego con los niños en casa... y decía algo así como "tu ritmo de vida disminuye tus defensas", o cualquier anuncio con protagonista similar, porque yo lo que más recuerdo de Concha es cuando estaba trabajando de jefa en la inmobiliaria MC en Madrid, siempre muy atareada, primero embarazada de Javi, luego con Javi bebé, más tarde con Javi bebé y embarazada de Raúl, finalmente los dos niños pequeños... con todo el mogollón del trabajo, la guardería, etc. Ella no dejaba nada por hacer, hasta que finalmente dejó la inmobiliaria, y ahora se dedica a sus niños.

Cuando  yo era pequeña no parecía que Concha fuese a ir por ese camino (me refiero a la inmobiliaria), empezó magisterio, siempre le han gustado mucho los niños, daba clases particulares a niños, me acuerdo poco de eso pero alguna vez me llevó con ella, y aprendía braille y me enseñó a leer algunas cosas, aunque ya no recuerdo nada de nada. 

Concha siempre ha sido muy golosa. En la avenida Villamayor me llevaba a la nevera, donde metían la nocilla, y comíamos "bombones", que no eran otra cosa que cucharadas de nocilla fría, os podéis imaginar lo rico que estaba eso. Ya en la avenida de Mirat cocinábamos galgerías como empanada de jamón y queso y alguna que otra tarta. Se le da muy bien cocinar, como a casi toda mi familia (a mi no, soy de las pocas), pero ha tenido siempre una especie de fobia con el plátano (no podía ni tocarlo, no digamos comerlo).

Una anécdota que recuerdo, es que le hacía contarme la escena de "Alien, el octavo pasajero" en la que el bicho le sale de la tripa a Kane, no se de dónde me vino ese sadismo repentino ni la gracia que le encontraría, ni siquiera se como le podía preguntar yo por la escena si no había visto la peli, alguno de mis primos me la tuvo que contar, no vi la película hasta bastantes años después.

También recuerdo su cadena de música y sus discos de vinilo, toda una tecnología de la época, entre sus discos de Prince, Lionel Richie y Miguel Bosé estaban los mios de cuentos varios y Bom Bom Chip.

Es  muy emprendedora, fue la primera de nuestra familia en varias cosas: la primera en sacarse el carnet de conducir, la primera en comprarse un coche (el mítico peugeot granate ¿dónde está ahora?), la primera en utilizar teléfono móvil (ladrillo, ladrillo, de Moviline) cuando la gente miraba mal al que hablaba por teléfono móvil por la calle o en el autobús, y la primera en utilizar tanga, ¡de esto último o se parte de risa o se enfada conmigo!
Este carácter emprendedor le vino especialmente bien en lo profesional, empezó a trabajar en una tienda que se llamaba "Trilla", de complementos, en la plazuela de la Libertad, cuando yo iba a verla me ponía adornos de perritos en los cinturones con una máquina que tenían allí, luego se pasó a la inmobiliaria, donde le fue muy bien y se hizo una agenda de clientes que daba envidia, no se que le pasó con esa inmobiliaria pero les dió puerta y se fue con su agenda a otra, finalmente acabó de jefa en una oficina de MC en la calle Toledo de Madrid, terminando como Directora Territorial de la empresa de la que dependía (Terrena, o algo así se llamaba) y con acciones de la misma.

En esta época vivía en Madrid con nosotras, antes de casarse, un año más o menos, dormíamos las dos en mi habitación y ella me tenía preparada la comida cuando yo volvía de instituto, comíamos su novio (ahora marido) Javier, ella y yo. Luego se casó, el 24 de Marzo del 2001, la última de una oleada de bodas familiares, y se fueron a vivir a una casita muy pequeña pero muy mona en Madrid, cerca del metro Urgel (no me acuerdo del nombre de la calle), pero se les quedó pequeña rápido y se mudaron a otra ya grande en Antonio López, donde aún viven. 

En su boda estuvo guapísima, con un vestido sencillo y muy elegante, para destacar la larga cola que lució su madre (mi tía Luci) en su boda. Esta boda no fue tan íntima como la de Lucía, fue una boda más "de las nuestras", con muchos invitados, desfile de vestidos, servilletas volteadas por el aire...

Entre unas cosas y otras, Javi y ella tuvieron un restaurante en Aravallona de Múgica, "El Hornillo", tipo bodega, como una cueva cavada en la piedra, de la que recuerdo sobre todo la morcilla de arroz, las patatas fritas (que tenían truco y estaban especialmente ricas) y la tarta de chocolate. Allí fueron a comer más de una vez los jugadores de la Unión Deportiva Salamanca. Por cierto, ¡a ver cuando repites una tarta de chocolate como esa!

Cuando uno habla de Concha tiene que hablar también de Ella, una rottweiller preciosa que Ute (una muy buena amiga de mis tíos) le regaló a mis tíos, sentían adoración mutua. Dormía con Concha, Concha le hacía la comida, la llevaba al veterinario, e íbamos a un campo que había cerca del rió, donde el Puente Romano, para que se echase unas carreras. Ella ya nos dejó, ¡qué cariño la teníamos!
Y ya toca hablar de Concha mamá, el 13 de Abril del 2002 nació su primer niño, Javier Peramato Valencia, ¡el niño más simpático que os podáis imaginar!, pero ya tocará hablar de él. Luego se quedó embarazada de Raúl, que nos dio un poco de susto porque se adelantó al nacer, el 23 de Septiembre del 2004, tuvo prisa y nació muy chiquito, pero luego es un bicho de mucho cuidado, ¡le tenéis que ver botando un balón de baloncesto! Como lo de los dos niños y tanta responsabilidad en la inmobiliaria se hacía complicado dejó lo segundo, y ahora está toda entregada a ellos.

Para mi Concha ha sido un ejemplo sobre todo de iniciativa, pero también de saberse tomar las cosas con mucho humor, porque (se me ha pasado decirlo) al lado de la empresaria-trabajadora estaba la bromista, siempre dispuesta a poner el punto gracioso en las reuniones familiares, montarle juegos a los niños y hacer que nos lo pasáramos bien.

Lo dicho: un beso enorme a mi prima Concha, a Javi padre, Javi niño y Raúl, y ¡a ver si nos vemos más! Porque desde que vivimos todos en Madrid al final nos vemos menos que cuando vivíamos una en Salamanca y nosotras en Madrid, y es que esta ciudad tiene que a todo el mundo quita mucho tiempo. 
Besos y abrazos.

P.D. Si alguien tiene fotos en las que salga con Concha, por favor, enviádmelas, que como sufrí el ataque de un virus me quedé sin fotos y encima no encuentro el software para el escáner.

viernes, 27 de junio de 2008

Papá

Arturo Martínez Ruiz, nacido el 10 de Octubre de 1938, en plena guerra civil, es mi padre. Casado con tres hijos, dos de su matrimonio (Arturo y Alfredo) y yo. Esta entrada la vengo retrasando como signo de protesta desde que empecé con este blog, un "me enfado y no respiro" versión on line. Pero algún día tenía que tocar, porque después de todo un padre es un padre, y hay cosas que no se pueden cambiar. Cuando yo nací mi padre me regaló una medalla con el símbolo de libra por un lado y por el otro las iniciales AMS, finalmente esas no fueron mis iniciales (cosas de mi madre), pero la medalla la llevo siempre al cuello.

Esta parte de mi vida normalmente le suena extraña a la gente, esto se manifiesta en dos actitudes: o no te sacan el tema o te preguntan más de lo normal por ello. Yo es que con el tema de la normalidad-anormalidad soy bastante escéptica, para mi la normalidad no pasa de ser una distribución estadística (la famosa campana de Gauss), y lo que determina que uno se quede fuera de la muestra es el número de desviaciones típicas respecto a la media que tomemos, como esto último es siempre una decisión personal del de turno tenemos un problema parecido al de "cuantos granos forman un montón". Como jurista yo normalmente adopto un parámetro para mi muy fiable: si una situación está regulada por el derecho muy rara no puede ser. Y como el tema de los hijos habidos fuera del matrimonio es más viejo que el propio Derecho (para bien o para mal siempre se ha regulado), llego a la conclusión que soy tan distinta como el resto de las personas.

Dicho esto me pongo con el tema.


Como todos sabéis mi padre nunca vivió con nosotras, pero eso no fue obstáculo para que jugase su propio papel en mi vida. Durante mi niñez mi padre venía con frecuencia a verme, para mi era un día especial, ya que me venía a buscar al cole, después de la clase de judo (que él pronunciaba tal cual judo y no "yudo") y nos íbamos a hacer cosas distintas a las de la rutina diaria. La que decidía lo que se hacía ese día normalmente era yo, como no, así que según fui creciendo el plan cambiaba. Al principio lo primero que hacíamos era pasar por el burguer king (más tarde me cambié a la pizza) de al lado del cole y me compraba un menú infantil, que luego nos sentábamos a tomar en un bar "de verdad". En muchas ocasiones, menú burguer o pizza en mano, íbamos a buscar a mi madre al trabajo y nos tomábamos algo los tres juntos hablando, sobre todo, de mi. Cuando fui creciendo y me empezaron a gustar Brad Pitt y Leonardo di Caprio el plan cambió, y entonces íbamos al cine a ver pelis como "Entrevista con un vampiro", jajajaja, la cantidad de pelis de estos dos que se tuvo que tragar por mi.


En otras ocasiones en vez de venir a buscarme al cole venía con más tiempo en fin de semana. Entonces el mejor plan que podíamos tener era irnos al campo, a mi padre siempre le ha encantado el campo, si no teníamos mucho tiempo nos íbamos a la casa de campo, pero no la parte que todo el mundo conoce, sino en su parte más profunda donde existe un auténtico bosque con sus especies de árboles, ardillas y pájaros, a mi padre le gustaba adivinar la especie de pájaro por sus cantos, nos dábamos una buena caminata disfrutando del paseo, mi padre con su garrota que llevaba siempre en el coche.


Cuando teníamos más tiempo entonces nos hacíamos una pequeña excursión, a algún bonito pueblo, y comíamos por allí y pasábamos la tarde entera. A mi me gustaba mucho ir en coche con mi padre, le decía que pusiera música "moderna" (ni yo se muy bien a que me refería con eso) porque él siempre iba con música clásica, y yo le decía que condujese hasta que viésemos un bonito campo donde pasear, la verdad es que yo supongo que él tenía muy claro donde íbamos pero para mi era como una pequeña aventura hacia algún paraje desconocido (jajaja, lo que hace la mentalidad de un niño).


También yo le insistía mucho para que me llevase a un museo "de ciencias naturales", porque yo de pequeña parecía que me iba a ir por ciencias y hacía esas peticiones algo raras para un niño, yo supongo me esperaba encontrar el típico museo de película con un esqueleto de diplodocus en el hall, nunca vi dicho esqueleto ni el de ningún otro, pero si que un día conseguí que fuesemos a uno en el que había un montón de mini experimentos científicos para niños que a mi me encantó, y fuimos también un montón de veces al zoo. Él me dijo en alguna ocasión del ir al Oceanografic de Valencia, pero esto al final no pudo ser, aunque todavía estoy con las ganas.


Mi padre es una persona muy inteligente y culta, con 57 o 58 años le dio por sacarse la carrera de Derecho, porque él había tenido siempre esa espinita de no haber estudiado, se la sacó (por supuesto) y ejerció durante un tiempo hasta su jubilación. Aunque sabía mucho de todo lo de enseñar hay que decir que no se le daba tan bien, por falta de paciencia supongo, recuerdo un día que me intentó enseñar a jugar al ajedrez y acabamos discutiendo. Tenía su carácter aunque yo no lo sufrí mucho, quizá porque no convivíamos, las pocas veces que se lo vi sacar fue cuando me intentaba enseñar algo (hay que decir que yo también soy muy cabezota como él). Discutir con él era complicado, porque tiene una gran capacidad de argumentación que a uno le cuesta seguir y rebatirle costaba bastante.

También tengo que destacar un peculiar sentido del humor, le gustaba hacerse el distraido, por ejemplo un día estábamos en el Decathlon para comprarme ropa para montar a caballo, mi madre y yo estábamos consultando al dependiente y mi padre (como si no fuese con nosotras) andaba perdido por la tienda, hasta que se acercó (el dependiente no sabía que estaba con nosotras) para preguntar que dónde estaba el caballo, eso si, muy serio, tan serio que el dependiente no se lo tomo a broma y le contestó muy educadamente que allí no tenían caballos mientras mi padre miraba la silla de montar como si tuviese que estar allí. Otro día volvió medio loco a un camarero porque en la carta ponían "croquetas de mi abuela" y mi padre, lógicamente, le pidió las croquetas de su abuela, el camarero le corregía, y entonces él lo repetía y que si tu abuela que si la mía se tiraron un buen rato, ¡es que mira que tomarle en serio!

De mi padre aprendí muchas cosas, sobre todo a argumentar, a no dar por sentadas las cosas evidentes, a ver las cosas desde muchas perspectivas. Era muy exigente, aunque este punto se vio bastante neutralizado por mi madre, para él sacar buenas notas no era un mérito, es que era lo menos que tenía que hacer, supongo que le hubiera gustado que fuese ingeniero o algo parecido, cuando me matriculé en la doble licenciatura me picaba diciendo que iba a entrar en la élite capitalista, jajaja, que cosas.

Cuando me regalaba cosas siempre eran útiles, no recuerdo que me regalase ningún juguete, pero sí una máquina de escribir eléctrica o un microscopio muy bueno.

Sus principales aficiones eran el ajedrez y el billar, también le gustaba pintar pájaros (bueno, yo sólo vi cuadros de pájaros, lo mismo también pintó otras cosas) y me pasó sus pinturas cuando yo comencé a pintar al óleo, también le gustaba, como ya he dicho, el campo, la música clásica y la zarzuela (muchas veces la cantaba y bastante bien).

Era muy guerrero, aunque no para todo, sí para algunas cosas, como en política (fue concejal del PSOE) y en el sindicato UGT (creo que llegó a denunciar a Nicolás Redondo), en la universidad volvía locos a los profesores con ciertas cuestiones, y cuando ejerció de abogado llegó a llamar a una jueza "inepta" (imaginaos el cabreo de la misma), en todas estas cuestiones seguramente llevaba la razón en el fondo, y también seguramente no la llevó en las formas.
Hace ya más de dos años que no hablo de él, no le he podido contar que he acabado la carrera, no fue a mis graduaciones, tampoco le he podido contar que estoy opositando, ni le he podido hablar de Ángel, entre otras cosas. No se la razón. Pero sí se por Arturo (mi hermano) que está bien, una preocupación menos. Diría que cuando vuelva a verle o a hablar con él le echaré la bronca del siglo, seguramente no sea así, porque uno cuando piensa mucho en lo que diría al final termina no diciéndolo. El otro día me dijo Maite (mi cuñada, la mujer de Arturo) que todo esto tiene algo muy positivo, y es que ha sido lo que me dio el empuje para llamar a Arturo, y conocerle a él, a Maite y a mi sobrino Sergio. Es la demostración de que todo lo malo tiene algo bueno.

Con esto ya me despido, aquí os dejo un poquito más de mi que espero que os guste, besos y abrazos a todos, y si por casualidad mi padre lee esto decirle que aquí sigo y que un beso muy grande.

sábado, 24 de mayo de 2008

Tito Jose

Tito Jose, Jose Luis Valencia Hernández, nació el 22 de Septiembre de 1940 en Salamanca, Domingo. Hijo de Faustino y de Florencia (Lala Florencia), y hermano mayor de Miguel Angel. Comenzó a salir con mi tía Luci en 1958 y se casaron en 1965.
Cuando yo nací tito Jose regaló a mi madre una sortija de oro, como cuando mi tía túvo a cada uno de mis primos le regalaba una joya, con mi madre también quiso hacerlo. La sortija, preciosa, representaba dos manos juntándose, ya no la tenemos porque se la llevaron los ladrones cuando nos entraron en casa, no saben que se llevaron más valor sentimental que económico.


Tito Jose fué para mi como un padre, al igual que mi tía siempre me ha cuidado. Jugaba mucho conmigo, hacíamos como que íbamos a cazar leones y tigres, y mi tío golpeaba el cabecero de la cama con los dedos simulando caballos al galope, ¡qué divertido me resultaba a mi aquello! Siempre ha sido una persona muy alegre y cercana, le encatan las celebraciones familiares. En Navidad siempre está buscando cosas que hacer para entretener a los niños, hace tiempo a mi y hoy a sus nietos, se disfraza de papa noel, canta villancicos (como ese de "ande, ande, ande, la marimorena, ande, ande, ande que es la Noche Buena"), y siempre trae serpentinas, gorros y matasuegras. Cuando yo era pequeña mi tio me llevaba a la misa del gallo, de las pocas ocasiones que me podreis haber visto a mi en una misa!! jajaja, pero a mi entonces me resultaba emocionante.

Otro de los eventos en los que mi tío se lo pasa en grande son las bodas (al menos las de mis primos), siempre animando la fiesta, es el primero que me saca a bailar. En una intentó enseñarme a bailar el pasodoble, ¡con lo patosa que yo soy para el baile! No se si fue en la boda de mi prima Concha o en la de Rocio que él estaba con muchos dolores de espalda el día antes, sin embargo el día de la boda salió ha bailar el primero (¡no se iba a quedar toda la noche sentado en la boda de su hija!), y al poco aparece por la mesa donde estaban mi madre y tita Luci y le dice a tita "Luci, ¡que ya me he curado! ¡que ya no me duele la espalda!", jajaja, ese día lo paso en grande, pero al día siguiente no se podía ni mover!
Una de sus mayores aficiones son los toros, pasión que ha transmitido a su hijo Jose. Tengo el recuerdo de que alguna vez me llevó a los toros, pero no es una afición que haya tomado, sí que recuerdo mucho mejor las capeas (también era yo más mayor) de la despedida de mi prima Rocío y la boda de mi primo Jose, él siempre salía a dar unos pases a la vaquilla.


Hace tiempo, en el año 1990, nos dio un buen susto con una maldita pancreatitis que tuvo, yo la verdad es que sólo recuerdo echarle de menos, porque con esa edad no era consciente de la gravedad de la enfermedad, recuerdo que me llevaron a verle al hospital aunque yo no podía entrar porque era niña, y entonces mi tio bajó al hall para verme, recuerdo cuando se abrió el ascensor y apareció él con uno de esos pijamas azules que ponen en los hospitales, estaría malito pero yo le ví sonriente como siempre, y me lance a abrazarle y me decían (supongo que mi tía, aunque no recuerdo bien quien estaba) "cuidado, cuidado, que está malito", pero es que a mi me dio mucha alegría verle.
Hoy en día, ya jubilado, pasa el tiempo disfrutando de sus nietos, que le traen loco, y ellos pasándoselo en grande con su lalo, como primero hicieron sus hijos y luego yo.


Tito Jose y el Restaurante Valencia


Como ocurría con mi tia Luci, no se puede hablar de tito Jose sin hablar del Restaurante Valencia, en el que empezó bien joven cuando aún era de sus padres, y del que se hizo cargo junto con mi tía cuando tenía 34 años. Él siempre estaba tratando a los clientes, con su sonrisa les recibía diciendo ¡Hombre Fulanito! y los brazos abiertos, haciendo gala de su familiaridad y cordialidad. Ha sido un gran relaciones públicas para el Restaurante, por ello por él han pasado muchas personalidades, en especial toreros dada la gran aficion de mi tio, pero no me atrevo a poner nombres porque no soy yo entendida y lo mismo meto la pata. Además, por supuesto, también es un buen cocinero, bajaba pronto a hacer los pinchos de la barra, quizá no sea el mejor pincho que ha hecho pero a mi me encantaba uno que hacía con calabacin, jamón y queso todo empanado. Recuerdo verle en fotos haciendo paellas gigantes junto con otros cocineros.
Cuando yo iba por el Restaurante mi tio me daba de comer trozos de jamón, pero jamón del bueno, y yo encantada, el problema que cuando me llevaban a cualquier otro sitio sin mi tio y pedían jamón la niña decía que ese jamón no le gustaba, que ella quería el que le daba su tito, jajajaja, no era lista yo "ni na".
Pues con todo esto termino esta entrada, que espero que os guste a todos y hasta la siguiente.
Besos y abrazos a todos, en especial a tito.

lunes, 19 de mayo de 2008

Arturo y Sergio

Arturo


Esta entrada es especial respecto a las demás por dos motivos, el primero es que las personas que os voy a presentar hoy sólo las conoce Ángel, el segundo es que son las personas, de todos vosotros, que menos tiempo llevan en mi vida, y por lo tanto no puedo recuperar recuerdos de ellos, al menos de forma directa.

Arturo Martínez es el hijo mayor de mi padre, por lo tanto hermano mío, y de su mujer Isabel, y hermano de Alfredo, al que aún no conozco, ojalá lo haga pronto.


Aunque a Arturo lo conociese hace muy poco yo sabía de su existencia y de la de Alfredo desde hace mucho tiempo. No recuero la edad que yo tendría entonces, calculo que en torno a los 10 años, con estas cosas pasa que se te quedan grabados ciertos recuerdos del momento, como que iba en el coche de mi padre y estábamos llegando a la rotonda que esta al lado de mi casa, pero no se te quedan otros, así no recuerdo por qué surgió el tema, el caso es que yo me enteré de que mi padre tenía dos hijos mayores que yo, y por lo tanto yo tenía dos hermanos paternos a los que no conocía.


Desde que me enteré de la noticia yo preguntaba a mi padre sobre ellos, qué hacían, cómo les iba, cómo eran. Y me imaginaba que algún día mi padre me los presentaría. A pesar de saberlo todo era como un mundo ajeno al mío, como a quien le cuentan historias de algún personaje conocido, que se imagina conocer pero que no aspira a conocer, no terminaban de formar parte de mi vida. Además era un tema que en mi casa o en mi ambiente nunca se dramatizó, ninguno de mis padres es propenso a dramatizar y menos aún con estas cuestiones. Así que crecí, sin más, con ello.


Sin embargo hace ya más de dos años que perdí el contacto con mi padre, con la preocupación que ello conllevaba, y entonces poco a poco empecé a pensar cómo ponerme en contacto con él o, al menos, saber si se encontraba bien, porque una no sabía si preocuparse o enfadarse. Y así me plantee ponerme en contacto con alguno de mis hermanos. Fue algo que pensé mucho, porque yo para las decisiones sobre cuestiones complicadas (o que considero como tales) me tomo mucho tiempo, y tardé más de un año en decidirme, porque para mi, ya lo he dicho, era un mundo ajeno y además me preocupaba crear problemas, después de todo es una cuestión delicada. Hasta que un día que estaba sola en casa me planté con el teléfono y una foto en la que yo salía con mi padre delante mía, descolgué y llamé a Arturo.

La idea en principio era sólo preguntar por mi padre para saber si estaba bien y conseguir un teléfono suyo para hablar directamente con él, sin revelar nada más, pero claro, como es normal, Arturo no quería dar ningún teléfono a una desconocida, así que le solté "es que verás, tu padre también es mi padre". El pobre se tuvo que quedar a cuadros, imaginaos la situación, así que me dijo algo parecido a "bueno, pues yo se lo digo" y colgamos. Yo me quedé como estaba en el sofá, creo que ni cambié la postura, tan sólo me encendí un cigarro, y al poco sonó el teléfono, era él, tras disculparse hablamos un poquito más, me preguntó que si necesitaba algo y que si quería podíamos quedar, como yo no había planeado tanto le contesté que si eso ya nos llamaríamos. Así que de nuevo me quedé meditando un rato cigarro en mano y volví a llamar yo, para decirle que sí que podíamos quedar un día.

Así que quedamos un día de Septiembre en La Cité (como no, jajajaja), yo llegué muy pronto, como para irme haciendo al terreno, y eso que jugaba con ventaja porque había visto fotos suyas. Le reconocí en seguida, no sólo por las fotos, es que además se me pareció mucho a mi padre, y yo creo que él a mi también. Estuvimos charlando, un poco sobre todo, de él, de mi padre y de mi, y me enseñó una radiografía de esas en 3D de Sergio, y así me enteré que en poco tiempo sería papá.

Arturo Martínez Arias nació en Madrid el 25 de Febrero de 1965, por cierto, el mismo día que se proclamó la Segunda República Francesa en 1848 y que nació Aznar (esto jode más, jajaja), se licenció en Químicas y se doctoró en catalisis y petroleoquímica (espero haberlo escrito bien...), actualmente trabaja como científico titular en el Centro Superior de Investigaciones Científicas.

No le conozco (aún) mucho pero ya os puedo contar algo sobre él, además de ser una persona muy inteligente puedo decir de él que da la impresión de cierta timidez y mucha afabilidad, tranquilo y cariñoso. Le gusta escuchar la Cope por las mañanas cuando va a trabajar para enfadarse y llegar con energías al trabajo.




Una de las mayores aficiones de Arturo es la música, durante un tiempo estuvo en un grupo que se llamaba Protones, de pop en inglés, en el que tocaba el bajo, me acuerdo de que mi padre me regalo el disco Nothing to say cuando salió al mercado.



Ahora está totalmente metido en su papel de papá con su niño Sergio. Está casado con Maite desde hace 10 años, el 15 de Mayo fue su aniversario, pero su relación dura desde hace 18 años.


Maite (también tengo que hablar de ella, claro está) es una mujer muy alegre, simpática y también cariñosa. Fue la primera que me cogió el teléfono cuando llame, e intuyo que la que hizo reaccionar a mi hermano después de recibir la noticia. Al igual que Arturo es de ciencias, en este caso geóloga (fue compañera de facultad de Alfredo), y trabaja en el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), ya se ha reincorporado al trabajo y se está preparando oposiciones para ser funcionaria de lo suyo, aunque claro, ahora con Sergio anda siempre muy liada y no tiene tanto tiempo.

Sergio

Tuve la suerte de que al poco de conocer a Arturo nació mi sobrino Sergio, el 5 de Octubre del año 2007, y llegué a tiempo de conocerle al poco de nacer. ¿Qué puedo decir yo de él más que "tiadas"? Pues eso, que se me cae la baba, y aquí os cuelgo unas fotos para que veáis lo lindo que es. A sus padres les costó un poquito traerlo al mundo pero el esfuerzo valió (y mucho) la pena.


Yo el primer día que le vi me pareció un pequeño duendecillo, chiquito y muy guapo. Al principio estrañaba un poco las caras que no fuesen las de su papá y su mamá, y fruncía el ceño en un gesto que a mi me hace mucha gracia, como de "medio puchero". Pero bueno, eso conmigo no iba a funcionarle así que ya podía irse acostumbrando. Hoy ya se ha acostumbrado a las caras nuevas y le hace sonrisas a todo el mundo, porque es muy simpático, dicen en la guardería que siempre está alegre y contento. A él lo que más gracias le hace es el pequeño perro que tiene mi hermano, Yas (no se si se escribe así), un yorkshire muy cariñoso e inquieto, Sergio flipa con él. Y el momento que más le gusta del día es el del baño, ¡le encanta!.



¡Está hecho un machote como dice su padre!





Además es un niño muy sanote y grande, el otro día su mamá le compró un pijama de 9 meses que le quedó como un guante, y eso que ha tenido una bronquiolitis que le está dando un poco la coña, y entre eso y los dientes a sus papás les cuesta que se coma la papilla.




Pues por ahora esto es todo sobre Arturo y Sergio, ya os iré contando más según yo misma les vaya conociendo, que espero hacerlo claro está, porque me alegro mucho de haberme plantado aquel día delante del teléfono y la foto, y así haberles conocido a los tres (también a Maite).
Besos y abrazos a todos y uno muy grande para Sergio!!!

martes, 13 de mayo de 2008

Tita Luci

Lucía Sandoval García, mi tita Luci, nació en Salamanca el 10 de Agosto del año 1941, domingo, fue la mayor de cuatro hermanos: Lucía, Julio, María y Cristina, por lo tanto la hermana mayor de mi madre. Como mi madre, creció en los pizarrales, un barrio entonces muy humilde de Salamanca.


Para mi tita Luci ha sido como mi segunda madre, desde que nací adoptó el papel de madrina (o más), y siempre ha estado conmigo. Cuando nací, aparte de llorar de la emoción, mi tía quería hacerlo todo: cogerme, vestirme, cambiarme y hacerse fotos conmigo como esta, jajaja. Cuando me sacaban de paseo por Salamanca, al poco de nacer, y se encontraban con algún conocido, mi tía me levantaba la ropa para enseñarles mis piernas "mira, mira que piernas tiene". Para la familia yo la veo como la "matriarca", el eje común que nos une a todos, y que nos cuida a todos, a sus hijos, sus nietos, sus sobrinos, su marido, su suegra... en fin, la lista puede ser muy larga.


Dice mi madre que ella siempre la recuerda como la hermana mayor, la protectora, ya cuidando de todos, empezó a trabajar a los 15 años junto con sus hermanas en unos almacenes, poco después, el 1 de Enero del año 1958 comenzó a salir con mi tío Jose (que tendrá su propio espacio), por aquella época mi madre tenía que hacerles de carabina, y se casó con él el día 2 de Octubre del año 1965, y tuvieron cinco hijos: Lucia, Concha, Marisol, Rocío y Jose Luis.


Como ya he dicho mi tita Luci siempre se preocupaba mucho de todos, esto se manifestaba de muchas formas. Así por ejemplo cuando alguno está malo yo creo que ella lo pasa peor que el propio enfermo, cuando yo estuve ingresada por lo de la pierna y me iban a operar mi madre no quiso decirle lo de la operación, porque sabía que mi tía se plantaría en Madrid de inmediato, y tampoco quiso angustiarla, ya en la segunda operación sí que estuvo ahí a mi lado con mi tío Jose.


Otra de las preocupaciones de mi tía es con la comida, ella siempre está pendiente de que no nos quedemos con hambre, como buena cocinera, y con eso conmigo lo ha pasado mal, porque yo con la comida he siempre muy difícil. En cuanto descubría algo que me gustaba lo aprovechaba, jajaja. Pero siempre me esta diciendo "pero hija, ¿sólo comes eso?, anda, ponte un poquito más".


Yo además le añadiría dos adjetivos: cariñosa y trabajadora. Recuerdo que de pequeña yo me quejaba mucho cuando venía a darme un beso porque me achuchaba mucho, ahora me gusta recordarlo y tengo ganas de achucharla porque ya casi nunca puedo ir a verla. Y respecto a lo de trabajadora, ahora se habla mucho de lo de ser una "super-mujer" por tener que trabajar y cuidar de los hijos, y eso que la media no llega a dos niños, como si fuese algo de hoy, y sin embargo ahí ha estado mi tía Luci, que se levantaba pronto para hacer "los oficios" de la casa, trabajaba casi todo el día en el restaurante, saco adelante cinco hijos, cuidó de mi, luego también de sus nietos, en fin, que yo no se de donde saca las fuerzas, y encima siempre con buen humor y una sonrisa. Cuando yo estoy agobiada, porque tengo la sensación de que no tengo tiempo para nada, pienso en mi tía Luci: si ella ha podido con todo eso yo no me puedo quejar.


Aunque mi tía normalmente es una persona alegre y muy cariñosa, sabe poner las cosas en su sitio cuando tiene que hacerlo, y a mi me ha regañado cuando tenía que hacerlo como a una hija más, cosa que le agradezco. Además defiende como una leona a los suyos si alguien intenta meterse con ellos.

Una cosa que le gusta mucho a mi tía es bordar. Cuando tiene un ratito en el salón se coge sus labores y hace unos cuadros muy bonitos de petit poi y de punto de cruz. También de pequeña la recuerdo haciendo punto, me intentó enseñar, pero es que yo soy de poca paciencia para esas cosas y no prosperé mucho.


Con mi tía Luci, mi tío Jose y mis primos pasaba yo mucho tiempo cuando era pequeña, siempre que tenía vacaciones, lo que suponía los tres meses del verano, las navidades, y la semana santa, eso como poco, porque luego había que sumar puentes y algún fin de semana suelto.


En verano íbamos siempre a la piscina del Helmántico, toda la familia, parecíamos la familia "telerín". En mi carné de la piscina yo aparecía como Alejandra Valencia Sandoval, una más. En la piscina organizábamos unas buenas merendolas, el día que se cerraba el bar comíamos allí y necesitábamos al menos dos mesas, además los primos pasábamos el día jugando, especialmente con mi primo Jose. Como he dicho antes, se preocupaba mucho con el tema de la comida, y un día descubrió que a mi me gustaba el salmón ahumado, así que cuando venía a la piscina por la tarde al salir del trabajo, mientras otros niños tienen de merienda un sandwich de jamón y queso, a mi mi tita me traía un bocata de salmón ahumado.


En Navidades siempre organizamos una buena, especialmente el día de Noche Vieja. A mi tía ese día le toca trabajar yo creo más de lo que normalmente ya trabaja, porque ha habido Navidades que ya no sabíamos donde montar la mesa para caber todos, y mi tía al frente de la cocina, preparando siempre un montón de comida. A mi el plato que más me gusta para ese día es la pavita rellena, hubo unas Navidades que se produjo una de esas discusiones tontas en este caso sobre cómo había que cortar la pavita, el caso que mi tía para evitar futuros conflictos nos dejó varias navidades sin pavita, hasta que ya estas últimas navidades como se lo pedimos todos nos volvió a hacer pavita, y esta vez nadie se atrevió a discutir cómo cortarla, no fuese que nos dejase otras tantas navidades sin ella.


Las navidades para mi fueron una cosa muy especial, con eso de que fui la pequeña durante 11 años era la que me llevaba casi todas las sorpresas, entre todos me llenaban el salón de regalos el día de Reyes.


Tita Luci y el Restaurante Valencia

No se puede hablar de mi tía Luci sin hablar del Restaurante Valencia ni viceversa, ya que junto con mi tío Jose fue parte indispensable del mismo hasta que se jubilaron en Noviembre del año 2005 y pasó a manos de mi primo Jose, que también está haciendo un magnifico trabajo con él, pero eso ya lo contaré cuando le toque. De la historia del restaurante no voy a hablar porque ya se ha hablado y muy bien con motivo del 50 aniversario. Aquí toca hablar del papel que desempeño mi tía para que el Restaurante Valencia fuese lo que es hoy, comenzó a trabajar en él en el año 1974, y allí pasó 33 años preparando deliciosos platos, y es que después de todo ¿qué es un restaurante sin una buena cocinera?


Yo he pasado mucho tiempo en el Restaurante Valencia, como todos nosotros, y la recuerdo siempre metida en la cocina, controlando un montón de cazuelas, muy atareada siempre, con su traje blanco, y yo metiéndome allí de pequeña, cotilleando todo lo que podía (ahora que lo pienso ¡anda que no debía de estorbar!), le abría todas las cámaras, buscando no se muy bien el qué, aunque había una cámara que era especial porque era donde guardaba los postres, y yo miraba a ver que tocaba hoy: natillas, arroz con leche, tartas... También me gustaba comerme el arroz de chocolate que utilizaba para decorar los postres y la nata montada. Y mi tía me dejaba comerme lo que quisiera (la pobre, con lo que le costaba que yo comiese si le pedía algo no podía negármelo).


Cuando no estaba en la cocina, que era casi siempre, estaba sentada en una de las mesas del comedor revisando un montón de papeles y echando sus cuentas. Porque ella siempre lo tiene todo controlado y le gusta anotarlo todo, ahora por ejemplo cada noche dedica un ratito a escribir en un "diario-agenda" que tiene, donde lo anota todo, lo que ha hecho, lo que va a hacer, lo que ha pasado...


Siguiendo con el restaurante, cuando era chica, como pasaba mucho tiempo en Salamanca pasaba también mucho tiempo en el restaurante, y por lo tanto también me quedaba a comer muchas veces. Normalmente mi tía me hacía un buen solomillo de ternera con patatas, que era una apuesta segura, no fuese que le dejase la comida y hubiese que tirarla, un día descubrió que me gustaba un plato que hacía ella que consistía en espárragos, con salmón y bechamel, gratinado, y entonces lo unió a "mi menú", como cada vez que descubría algo que me gustaba.


De vez en cuando mi tía salía de la cocina para saludar a algún cliente, cuando eran amigos, pero alguna vez los propios clientes se acercaban a la cocina a felicitarla, como cuando fue Boris Izaguirre a comer al restaurante, ¡qué pena que yo no estuviera ese día!


Fijaos si es buena cocinera que hasta tuvo su propio programa en Localia televisión.


Además ella siempre estaba pendiente de que no faltase de nada y, especialmente con los amigos y conocidos, que no se quedasen con hambre (aunque eso con mi tía es imposible). Recuerdo por ejemplo cuando fui con un chico que yo estuve, que se llamaba Ismael, que salió ella al bar a preguntarnos si no queríamos algo "para picar", porque todavía no era hora de comer, le dijimos que sí y al rato salió con un buen solomillo de ternera cubierto con una loncha de jamón!.


Hoy en día ya no paso tanto tiempo en Salamanca, entre los estudios y el trabajo me queda muy poco tiempo, tita Luci anda siempre insistiendo para que vaya a verla, y a mi me da mucha pena decirle que no puedo. Cuando me saque estas oposiciones (¡pronto, pronto!) trataré de ir más a menudo, incluso puede que me toque trabajar en la carcel de Topas y ya me tienen ahí de nuevo todos los días!



Y ya tengo que terminar, porque al igual que dije con mi madre se puede decir mucho más, pero no es cuestión de escribir aquí una novela. Así que muchos besos a todos, uno especial con achuchón incluido para mi tita, y hasta la próxima entrada.

sábado, 10 de mayo de 2008

Mamá



Mamá para mi, Mimi para la familia, María para los amigos, y Maria Milagros Sandoval García para su DNI.

Hay tanto que decir que no se por donde empezar. Mi madre nació en Salamanca el 10 de Septiembre del año 1947, miércoles, la tercera de cuatro hermanos: Lucía, Julio, María (mi madre) y Cristina.


Yo a mi abuela Lucia no la conocí, si conocí aunque de chica a mi abuelo David, le recuerdo contándome cuentos, ya ciego, en la casa que mis tios Jose y Lucía tenían en la avenida Villamayor en Salamanca, un día se fue para siempre pero yo no fui muy consciente de ello.


Mi madre hizo de madre y de padre conmigo, si algo tengo que destacar de su carácter es fortaleza, siempre he tenido la sensación de que puede con todo, luchadora, cariñosa, siempre ahí. Ya vivía en Madrid cuando me tuvo, aunque yo nací en Salamanca, y aquí en Madrid seguimos las dos.


Aunque no pudo ir mucho al colegio puedo afirmar que es una mujer sabia, no fue nunca a la universidad, en su época eso dependía de algo más que tener aptitud, pero eso no le fué obstáculo para salir adelante y muy bien. Y es que quien vale, vale, aunque la vida no le de muchas oportunidades, y tras varios trabajos acabó trabajando como Técnico Especialista en Medicina Nuclear en el hospital madrileño Gregorio Marañón. Actualmente se ha prejubilado, y está casi siempre conmigo en casa, ocupándose como siempre de que no me falte de nada.


Durante su juventud en Salamanca ya apuntó maneras de militante de izquierdas, en aquel entonces la cuestión era bastante más complicada que ahora, sus inicios en esas cuestiones fueron en la Juventud Obrera Católica (JOC), con sus amigas Maria Rosa, Maite y Encarnita (todas hermanas), aunque luego la parte de católica no cuajó en ella.


Ya en Madrid siguió con estas cuestiones pero desde una postura mucho más activa, y se afilió al PSOE y a la UGT. En esta última fué donde más guerra dio, porque ella es muy guerrera, negociando convenios de sanidad y reivindicando todo lo que ahora parece muy normal en el trabajo, que en aquel entonces no era nada normal.


Y en este ambiente conoció a mi padre, Arturo, también de la UGT, y entre unas cosas y otras surgí yo, cuando mi madre tenía 36 años y vivía en nuestra actual casa, en la calle Pablo Casals de Madrid, junto con sus amigas Maite y Encarnita.


Poco después nos quedamos las dos solas en esta casa. Y pese a la ya dicha fortaleza de mi madre, fue fundamental en esta época el apoyo de nuestra familia, en especial de mi tia Lucia y mi tio Jose, que vivían y viven en Salamanca pero que se ocuparon de mi como de una más de sus hijos, y también, hay que decirlo, de su siempre amiga Charo, otra constante en nuestras vidas. Y es que no es fácil salir adelante como madre soltera, trabajadora, en Madrid, algo lejos de la familia, por muy fuerte que uno sea, tiene muchísimo mérito.


A todo esto mi madre se empeñó, y cuando ella se propone algo no hay quien se lo impida, en darme todo lo que ella no tuvo, que no me faltase nunca de nada, no sólo en cuanto a cuestiones materiales, sino también en lo personal. Así crecí feliz, siendo su niñita, con mucha gente que me cuidaba y me quería, con un cuarto de los juguetes para mi sola (según mi madre "la leonera"), dedicando mucho empeño a mi educación y a hacer de mi una buena persona.


Y con esta pequeña biografía me he plantado en el presente. Hay muchas cosas más que decir, pero esto tiene que ir poco a poco.


Os agradecería a los que la conozcais, que hagais también vuestras aportaciones. Y con ello concluyo mi primer capítulo de este blog.


Besos y abrazos a todos.