



Esta parte de mi vida normalmente le suena extraña a la gente, esto se manifiesta en dos actitudes: o no te sacan el tema o te preguntan más de lo normal por ello. Yo es que con el tema de la normalidad-anormalidad soy bastante escéptica, para mi la normalidad no pasa de ser una distribución estadística (la famosa campana de Gauss), y lo que determina que uno se quede fuera de la muestra es el número de desviaciones típicas respecto a la media que tomemos, como esto último es siempre una decisión personal del de turno tenemos un problema parecido al de "cuantos granos forman un montón". Como jurista yo normalmente adopto un parámetro para mi muy fiable: si una situación está regulada por el derecho muy rara no puede ser. Y como el tema de los hijos habidos fuera del matrimonio es más viejo que el propio Derecho (para bien o para mal siempre se ha regulado), llego a la conclusión que soy tan distinta como el resto de las personas.
En otras ocasiones en vez de venir a buscarme al cole venía con más tiempo en fin de semana. Entonces el mejor plan que podíamos tener era irnos al campo, a mi padre siempre le ha encantado el campo, si no teníamos mucho tiempo nos íbamos a la casa de campo, pero no la parte que todo el mundo conoce, sino en su parte más profunda donde existe un auténtico bosque con sus especies de árboles, ardillas y pájaros, a mi padre le gustaba adivinar la especie de pájaro por sus cantos, nos dábamos una buena caminata disfrutando del paseo, mi padre con su garrota que llevaba siempre en el coche.
También yo le insistía mucho para que me llevase a un museo "de ciencias naturales", porque yo de pequeña parecía que me iba a ir por ciencias y hacía esas peticiones algo raras para un niño, yo supongo me esperaba encontrar el típico museo de película con un esqueleto de diplodocus en el hall, nunca vi dicho esqueleto ni el de ningún otro, pero si que un día conseguí que fuesemos a uno en el que había un montón de mini experimentos científicos para niños que a mi me encantó, y fuimos también un montón de veces al zoo. Él me dijo en alguna ocasión del ir al Oceanografic de Valencia, pero esto al final no pudo ser, aunque todavía estoy con las ganas.
Tito Jose, Jose Luis Valencia Hernández, nació el 22 de Septiembre de 1940 en Salamanca, Domingo. Hijo de Faustino y de Florencia (Lala Florencia), y hermano mayor de Miguel Angel. Comenzó a salir con mi tía Luci en 1958 y se casaron en 1965.
Tito Jose fué para mi como un padre, al igual que mi tía siempre me ha cuidado. Jugaba mucho conmigo, hacíamos como que íbamos a cazar leones y tigres, y mi tío golpeaba el cabecero de la cama con los dedos simulando caballos al galope, ¡qué divertido me resultaba a mi aquello! Siempre ha sido una persona muy alegre y cercana, le encatan las celebraciones familiares. En Navidad siempre está buscando cosas que hacer para entretener a los niños, hace tiempo a mi y hoy a sus nietos, se disfraza de papa noel, canta villancicos (como ese de "ande, ande, ande, la marimorena, ande, ande, ande que es la Noche Buena"), y siempre trae serpentinas, gorros y matasuegras. Cuando yo era pequeña mi tio me llevaba a la misa del gallo, de las pocas ocasiones que me podreis haber visto a mi en una misa!! jajaja, pero a mi entonces me resultaba emocionante.
Esta entrada es especial respecto a las demás por dos motivos, el primero es que las personas que os voy a presentar hoy sólo las conoce Ángel, el segundo es que son las personas, de todos vosotros, que menos tiempo llevan en mi vida, y por lo tanto no puedo recuperar recuerdos de ellos, al menos de forma directa.

Lucía Sandoval García, mi tita Luci, nació en Salamanca el 10 de Agosto del año 1941, domingo, fue la mayor de cuatro hermanos: Lucía, Julio, María y Cristina, por lo tanto la hermana mayor de mi madre. Como mi madre, creció en los pizarrales, un barrio entonces muy humilde de Salamanca.
Para mi tita Luci ha sido como mi segunda madre, desde que nací adoptó el papel de madrina (o más), y siempre ha estado conmigo. Cuando nací, aparte de llorar de la emoción, mi tía quería hacerlo todo: cogerme, vestirme, cambiarme y hacerse fotos conmigo como esta, jajaja. Cuando me sacaban de paseo por Salamanca, al poco de nacer, y se encontraban con algún conocido, mi tía me levantaba la ropa para enseñarles mis piernas "mira, mira que piernas tiene". Para la familia yo la veo como la "matriarca", el eje común que nos une a todos, y que nos cuida a todos, a sus hijos, sus nietos, sus sobrinos, su marido, su suegra... en fin, la lista puede ser muy larga.
No se puede hablar de mi tía Luci sin hablar del Restaurante Valencia ni viceversa, ya que junto con mi tío Jose fue parte indispensable del mismo hasta que se jubilaron en Noviembre del año 2005 y pasó a manos de mi primo Jose, que también está haciendo un magnifico trabajo con él, pero eso ya lo contaré cuando le toque. De la historia del restaurante no voy a hablar porque ya se ha hablado y muy bien con motivo del 50 aniversario. Aquí toca hablar del papel que desempeño mi tía para que el Restaurante Valencia fuese lo que es hoy, comenzó a trabajar en él en el año 1974, y allí pasó 33 años preparando deliciosos platos, y es que después de todo ¿qué es un restaurante sin una buena cocinera?
Hoy en día ya no paso tanto tiempo en Salamanca, entre los estudios y el trabajo me queda muy poco tiempo, tita Luci anda siempre insistiendo para que vaya a verla, y a mi me da mucha pena decirle que no puedo. Cuando me saque estas oposiciones (¡pronto, pronto!) trataré de ir más a menudo, incluso puede que me toque trabajar en la carcel de Topas y ya me tienen ahí de nuevo todos los días!
Y ya tengo que terminar, porque al igual que dije con mi madre se puede decir mucho más, pero no es cuestión de escribir aquí una novela. Así que muchos besos a todos, uno especial con achuchón incluido para mi tita, y hasta la próxima entrada.

