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lunes, 12 de mayo de 2008

Angel

Hoy le ha tocado el turno a Ángel, esto tiene cierta importancia para mi porque mi familia apenas le conoce, cuestiones de distancia, así que esto es una presentación en toda regla de una persona que durante los últimos dos años y medio (más o menos) ha ocupado un papel importante en mi vida.
Ángel, Angeliaco, Ito (para Bea) y Ángel Luis Fernández de Miguel para su DNI. Nació el 14 de Noviembre de 1973, miércoles, en Madrid, el menor de dos hermanos, Beatriz y él.

De pequeño Ángel era un niño trasto como pocos, lo cual me viene a mi muy bien para contaros algunas anécdotas que ahora hacen gracia pero a sus padres no les debió hacer ninguna. Así por ejemplo cuando le llevaron a ver la película de Superman le dio por intentar volar como el superhéroe, se subió al balcón de su casa, un 15º piso, con toda la intención, aunque por si acaso no volaba tan bien tomó la precaución de atarse un cojín a las rodillas. Cuando anunció "¡Mamá, mira, voy a volar como Superman!" su madre, que ya debía de ser una experta en estas cuestiones, le dijo "espera hijo que me acerco para poder verte mejor", y eso fue lo que le salvó. Lo de volar debía atraerle mucho, porque en otra ocasión decidió imitar a uno de esos muñecos con paracaidas, y se hizo con un mantel para probarlo, como el mantel le pareció insuficiente, lo cambió por una sábana y se lanzó a hacer paracaidismo, en esta ocasión su madre no pudo evitarlo, esta vez sus aspiraciones eran menores y la altura creo que era de un primero, la cosa no fue seria. Ya de mayor pudo hacer paracaidismo en serio con todas las precauciones y se quitó esa espinita.
Hoy en día Ángel trabaja como conductor de taxi en Madrid, vive en un barrio muy castizo, en la calle Embajadores (donde ponen el rastro), que a él le encanta entre otras cosas por la mezcla de culturas que concurren, en lo que la mayoría de los españoles ve una desventaja él lo ve como una virtud, porque una de las cosas que peor le sientan a Ángel es el racismo. Su abuela Josefa o "Doña Pepa" vive con él, a la que cuida con mucha dedicación, esfuerzo y total desinterés, porque a Josefa, que en su día fue una mujer bellísima y con mucha fuerza, ocupándose siempre de todos (como Ángel recuerda), la edad no la ha perdonado y necesitas ya muchos cuidados constantes.

Ángel y yo

Yo no creo en el destino ni nada que se le parezca, casualidades de la vida si no hubiese sido porque me partí la pierna en Abril del 2005 a Ángel quizás no le hubiese conocido. Yo entonces casi nunca salía "de fiesta", ya que entre semana iba a la facultad, los fines de semana trabajaba de camarera en Torre Europa, y salía a las 7 de la mañana, con lo cual el sitio al que más deseaba ir era a mi cama a dormir, y el resto del tiempo lo ocupaba en las clases de ingles, las clases de patinaje y a estudiar (no sólo con ir a la facultad se aprueba). Total que tenía la vida social de una almeja. Pero con lo de la pata chunga me quité unas cuantas cosas de la agenda, el patinaje, el trabajo, ir a clases de inglés y las clases de la facultad (pensándolo así al final resultó un buen negocio), y como "sólo" tenía que estudiar pues retomé una actividad que últimamente no hacía: quedar con mis amigas.

Resulta que la mayoría de mis amigos lo son de la época que iba al instituto, y el instituto como sus casas están cerca del bar La Cité, que era (y es) donde va la gente del barrio tanto para tomarse un café por la mañana, como para tomarse unas cañas por la tarde o para tomarse unas copas por la noche. Y como no iban a cambiar de sitio por mi, pues allí me sentaron a mi también con mi patita en alto, y me presentaron a Ángel. A La Cité fui todos los fines de semana, y de vez en cuando entre semana, con mis muletas, al principio Ángel fue un conocido más, con el que te lo pasas muy bien, porque enseguida se convierte en el centro del evento, pero yo jamás me plantee nada.

No fue hasta unos meses después, en Septiembre del 2005 (no recuerdo el día exacto), cuando sin planearlo surgió la chispa, habíamos quedado unos cuantos amigos para ir al cine, pero al final nadie podía ir excepto Ángel y yo, aunque tampoco nosotros fuimos ese día al cine.

Y a lo tonto a lo tonto, como decimos nosotros, aquí seguimos, sin haberlo planeado pero de forma muy sincera. ¿Nuestros mejores momentos? A eso tendría que dedicarle otra entrada, pero en general todos en los que hemos tenido tiempo para disfrutar el uno del otro, esto ha sido principalmente nuestras pocas y breves vacaciones en común, en Fuengirola y en Villajoiosa, y siempre que vamos juntos al Parque de Atracciones, que intentamos que sea una vez al año al menos y ponemos cara de "abismo" en la montaña rusa del mismo nombre.

¿Y cómo es él?

Yo creo que Ángel tiene en su virtud su mayor defecto: que es muy buena persona. Una anécdota reciente: el otro día un cliente le dio un billete de 50 euros para pagar una carrera de unos 9 euros diciendo "quédate con el cambio" a la vez que se bajaba, en lo que Ángel se dio cuenta el señor ya se había alejado, así le persiguió con el taxi hasta darle alcance, cuando le explicó que le había pagado con un billete de 50 y no de 10 el señor le dijo que imposible, que él no llevaba ningún billete de 50, pero como Ángel le insistió finalmente cogió la vuelta de los 50 euros.

También hay que destacar que tiene carácter, y defiende con mucha fuerza (dialéctica) sus ideas. En eso se parece a mi. El otro día una compañera mía de academia, Cecilia, estuvo tomando algo con nosotros (en La Cité, como no), no se sobre qué hablábamos él y yo que se nos quedó mirando y dijo "que fuerte, si sois iguales, tenéis el mismo carácter", pues algo de razón tendrá. Curiosamente esto hace que apenas tengamos discusiones, y de las pocas que tenemos por temas cotidianos (sobre quién se tiene que levantar a abrir la puerta, por ejemplo) y las resolvemos minutos después. Yo creo que hacemos de contrapeso el uno del otro.


Suele ocurrir que al principio Ángel de una imagen equivocada, esto es porque es muy tímido, y uno tiene la sensación de que es más serio de lo que es. Sin embargo a poco que le conoces sale su faceta afable y de niño travieso, porque sigue conservando mucho de eso. Yo no me he reído más con nadie en mi vida.

Finalmente añadir otra de sus muchas cualidades, y es que se preocupa de toda su gente, como si fuera un poco el padre de todos. Se preocupa tanto de los demás que muchas veces no se preocupa de sí mismo, así que él me recuerda a mi lo que tengo que hacer (¡hasta estudiar!), me lleva el coche a lavar, me arregla todo lo que se va estropeando en mi casa (nuestro manitas oficial, al pobre últimamente no lo dejamos tranquilo), me recuerda todo lo que se me puede olvidar y hasta baja para comprarme los caprichos que surjan cuando estamos los dos tirados en el sofá viendo una peli y a mi de repente me apetecen galletas de chocolate (por ejemplo). Pero por otro lado él pierde la cartera cada pocos meses, y le tienes que recordar 20 veces que confirme la declaración de la renta (y eso que le sale a devolver), pero como él dice yo soy "su gestoría". En definitiva, hacemos muy buen equipo.

Espero que con esto le hayáis conocido un poquito, y que en el futuro le conozcáis más, porque sinceramente merece la pena.

Besos y abrazos.