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martes, 7 de octubre de 2008

Concha

Concha Valencia Sandoval, nacida el 28 de Octubre de 1967, es la segunda hija de mis tíos Luci y Jose, ahijada de mi madre. 
Me cuentan que Concha de jovencita era muy desgarbada y pasota, yo no la he recordado nunca así, más bien lo contrario, recuerdo sus trajes de chaqueta y sus bonitos vestidos de noche vieja y bodas varias, y tampoco tengo la sensación de que haya sido pasota, más bien la veo madera de jefa. 

En cuanto a lo primero, dice mi madre que un día participó en un desfile, se vio guapa, y se le quitó lo de desgarbada, a mi me dejó alguno de sus trajes para noche vieja (¿os acordáis de ese blanco y negro?), me enseñó a secarme el pelo con el difusor para que me quedase bonito, me dejó sus ampollas para que la cara no se notase cansada, participamos las dos en un desfile de peluquería de Lourdes Crego, en el que a mi me pusieron un moño casi más alto que yo... 

Concha podría haber protagonizado el anuncio de Actimel que sacaba una mujer vestida de ejecutiva, con una vida muy atareada que sale del trabajo, va a por los niños, luego con los niños en casa... y decía algo así como "tu ritmo de vida disminuye tus defensas", o cualquier anuncio con protagonista similar, porque yo lo que más recuerdo de Concha es cuando estaba trabajando de jefa en la inmobiliaria MC en Madrid, siempre muy atareada, primero embarazada de Javi, luego con Javi bebé, más tarde con Javi bebé y embarazada de Raúl, finalmente los dos niños pequeños... con todo el mogollón del trabajo, la guardería, etc. Ella no dejaba nada por hacer, hasta que finalmente dejó la inmobiliaria, y ahora se dedica a sus niños.

Cuando  yo era pequeña no parecía que Concha fuese a ir por ese camino (me refiero a la inmobiliaria), empezó magisterio, siempre le han gustado mucho los niños, daba clases particulares a niños, me acuerdo poco de eso pero alguna vez me llevó con ella, y aprendía braille y me enseñó a leer algunas cosas, aunque ya no recuerdo nada de nada. 

Concha siempre ha sido muy golosa. En la avenida Villamayor me llevaba a la nevera, donde metían la nocilla, y comíamos "bombones", que no eran otra cosa que cucharadas de nocilla fría, os podéis imaginar lo rico que estaba eso. Ya en la avenida de Mirat cocinábamos galgerías como empanada de jamón y queso y alguna que otra tarta. Se le da muy bien cocinar, como a casi toda mi familia (a mi no, soy de las pocas), pero ha tenido siempre una especie de fobia con el plátano (no podía ni tocarlo, no digamos comerlo).

Una anécdota que recuerdo, es que le hacía contarme la escena de "Alien, el octavo pasajero" en la que el bicho le sale de la tripa a Kane, no se de dónde me vino ese sadismo repentino ni la gracia que le encontraría, ni siquiera se como le podía preguntar yo por la escena si no había visto la peli, alguno de mis primos me la tuvo que contar, no vi la película hasta bastantes años después.

También recuerdo su cadena de música y sus discos de vinilo, toda una tecnología de la época, entre sus discos de Prince, Lionel Richie y Miguel Bosé estaban los mios de cuentos varios y Bom Bom Chip.

Es  muy emprendedora, fue la primera de nuestra familia en varias cosas: la primera en sacarse el carnet de conducir, la primera en comprarse un coche (el mítico peugeot granate ¿dónde está ahora?), la primera en utilizar teléfono móvil (ladrillo, ladrillo, de Moviline) cuando la gente miraba mal al que hablaba por teléfono móvil por la calle o en el autobús, y la primera en utilizar tanga, ¡de esto último o se parte de risa o se enfada conmigo!
Este carácter emprendedor le vino especialmente bien en lo profesional, empezó a trabajar en una tienda que se llamaba "Trilla", de complementos, en la plazuela de la Libertad, cuando yo iba a verla me ponía adornos de perritos en los cinturones con una máquina que tenían allí, luego se pasó a la inmobiliaria, donde le fue muy bien y se hizo una agenda de clientes que daba envidia, no se que le pasó con esa inmobiliaria pero les dió puerta y se fue con su agenda a otra, finalmente acabó de jefa en una oficina de MC en la calle Toledo de Madrid, terminando como Directora Territorial de la empresa de la que dependía (Terrena, o algo así se llamaba) y con acciones de la misma.

En esta época vivía en Madrid con nosotras, antes de casarse, un año más o menos, dormíamos las dos en mi habitación y ella me tenía preparada la comida cuando yo volvía de instituto, comíamos su novio (ahora marido) Javier, ella y yo. Luego se casó, el 24 de Marzo del 2001, la última de una oleada de bodas familiares, y se fueron a vivir a una casita muy pequeña pero muy mona en Madrid, cerca del metro Urgel (no me acuerdo del nombre de la calle), pero se les quedó pequeña rápido y se mudaron a otra ya grande en Antonio López, donde aún viven. 

En su boda estuvo guapísima, con un vestido sencillo y muy elegante, para destacar la larga cola que lució su madre (mi tía Luci) en su boda. Esta boda no fue tan íntima como la de Lucía, fue una boda más "de las nuestras", con muchos invitados, desfile de vestidos, servilletas volteadas por el aire...

Entre unas cosas y otras, Javi y ella tuvieron un restaurante en Aravallona de Múgica, "El Hornillo", tipo bodega, como una cueva cavada en la piedra, de la que recuerdo sobre todo la morcilla de arroz, las patatas fritas (que tenían truco y estaban especialmente ricas) y la tarta de chocolate. Allí fueron a comer más de una vez los jugadores de la Unión Deportiva Salamanca. Por cierto, ¡a ver cuando repites una tarta de chocolate como esa!

Cuando uno habla de Concha tiene que hablar también de Ella, una rottweiller preciosa que Ute (una muy buena amiga de mis tíos) le regaló a mis tíos, sentían adoración mutua. Dormía con Concha, Concha le hacía la comida, la llevaba al veterinario, e íbamos a un campo que había cerca del rió, donde el Puente Romano, para que se echase unas carreras. Ella ya nos dejó, ¡qué cariño la teníamos!
Y ya toca hablar de Concha mamá, el 13 de Abril del 2002 nació su primer niño, Javier Peramato Valencia, ¡el niño más simpático que os podáis imaginar!, pero ya tocará hablar de él. Luego se quedó embarazada de Raúl, que nos dio un poco de susto porque se adelantó al nacer, el 23 de Septiembre del 2004, tuvo prisa y nació muy chiquito, pero luego es un bicho de mucho cuidado, ¡le tenéis que ver botando un balón de baloncesto! Como lo de los dos niños y tanta responsabilidad en la inmobiliaria se hacía complicado dejó lo segundo, y ahora está toda entregada a ellos.

Para mi Concha ha sido un ejemplo sobre todo de iniciativa, pero también de saberse tomar las cosas con mucho humor, porque (se me ha pasado decirlo) al lado de la empresaria-trabajadora estaba la bromista, siempre dispuesta a poner el punto gracioso en las reuniones familiares, montarle juegos a los niños y hacer que nos lo pasáramos bien.

Lo dicho: un beso enorme a mi prima Concha, a Javi padre, Javi niño y Raúl, y ¡a ver si nos vemos más! Porque desde que vivimos todos en Madrid al final nos vemos menos que cuando vivíamos una en Salamanca y nosotras en Madrid, y es que esta ciudad tiene que a todo el mundo quita mucho tiempo. 
Besos y abrazos.

P.D. Si alguien tiene fotos en las que salga con Concha, por favor, enviádmelas, que como sufrí el ataque de un virus me quedé sin fotos y encima no encuentro el software para el escáner.

sábado, 24 de mayo de 2008

Tito Jose

Tito Jose, Jose Luis Valencia Hernández, nació el 22 de Septiembre de 1940 en Salamanca, Domingo. Hijo de Faustino y de Florencia (Lala Florencia), y hermano mayor de Miguel Angel. Comenzó a salir con mi tía Luci en 1958 y se casaron en 1965.
Cuando yo nací tito Jose regaló a mi madre una sortija de oro, como cuando mi tía túvo a cada uno de mis primos le regalaba una joya, con mi madre también quiso hacerlo. La sortija, preciosa, representaba dos manos juntándose, ya no la tenemos porque se la llevaron los ladrones cuando nos entraron en casa, no saben que se llevaron más valor sentimental que económico.


Tito Jose fué para mi como un padre, al igual que mi tía siempre me ha cuidado. Jugaba mucho conmigo, hacíamos como que íbamos a cazar leones y tigres, y mi tío golpeaba el cabecero de la cama con los dedos simulando caballos al galope, ¡qué divertido me resultaba a mi aquello! Siempre ha sido una persona muy alegre y cercana, le encatan las celebraciones familiares. En Navidad siempre está buscando cosas que hacer para entretener a los niños, hace tiempo a mi y hoy a sus nietos, se disfraza de papa noel, canta villancicos (como ese de "ande, ande, ande, la marimorena, ande, ande, ande que es la Noche Buena"), y siempre trae serpentinas, gorros y matasuegras. Cuando yo era pequeña mi tio me llevaba a la misa del gallo, de las pocas ocasiones que me podreis haber visto a mi en una misa!! jajaja, pero a mi entonces me resultaba emocionante.

Otro de los eventos en los que mi tío se lo pasa en grande son las bodas (al menos las de mis primos), siempre animando la fiesta, es el primero que me saca a bailar. En una intentó enseñarme a bailar el pasodoble, ¡con lo patosa que yo soy para el baile! No se si fue en la boda de mi prima Concha o en la de Rocio que él estaba con muchos dolores de espalda el día antes, sin embargo el día de la boda salió ha bailar el primero (¡no se iba a quedar toda la noche sentado en la boda de su hija!), y al poco aparece por la mesa donde estaban mi madre y tita Luci y le dice a tita "Luci, ¡que ya me he curado! ¡que ya no me duele la espalda!", jajaja, ese día lo paso en grande, pero al día siguiente no se podía ni mover!
Una de sus mayores aficiones son los toros, pasión que ha transmitido a su hijo Jose. Tengo el recuerdo de que alguna vez me llevó a los toros, pero no es una afición que haya tomado, sí que recuerdo mucho mejor las capeas (también era yo más mayor) de la despedida de mi prima Rocío y la boda de mi primo Jose, él siempre salía a dar unos pases a la vaquilla.


Hace tiempo, en el año 1990, nos dio un buen susto con una maldita pancreatitis que tuvo, yo la verdad es que sólo recuerdo echarle de menos, porque con esa edad no era consciente de la gravedad de la enfermedad, recuerdo que me llevaron a verle al hospital aunque yo no podía entrar porque era niña, y entonces mi tio bajó al hall para verme, recuerdo cuando se abrió el ascensor y apareció él con uno de esos pijamas azules que ponen en los hospitales, estaría malito pero yo le ví sonriente como siempre, y me lance a abrazarle y me decían (supongo que mi tía, aunque no recuerdo bien quien estaba) "cuidado, cuidado, que está malito", pero es que a mi me dio mucha alegría verle.
Hoy en día, ya jubilado, pasa el tiempo disfrutando de sus nietos, que le traen loco, y ellos pasándoselo en grande con su lalo, como primero hicieron sus hijos y luego yo.


Tito Jose y el Restaurante Valencia


Como ocurría con mi tia Luci, no se puede hablar de tito Jose sin hablar del Restaurante Valencia, en el que empezó bien joven cuando aún era de sus padres, y del que se hizo cargo junto con mi tía cuando tenía 34 años. Él siempre estaba tratando a los clientes, con su sonrisa les recibía diciendo ¡Hombre Fulanito! y los brazos abiertos, haciendo gala de su familiaridad y cordialidad. Ha sido un gran relaciones públicas para el Restaurante, por ello por él han pasado muchas personalidades, en especial toreros dada la gran aficion de mi tio, pero no me atrevo a poner nombres porque no soy yo entendida y lo mismo meto la pata. Además, por supuesto, también es un buen cocinero, bajaba pronto a hacer los pinchos de la barra, quizá no sea el mejor pincho que ha hecho pero a mi me encantaba uno que hacía con calabacin, jamón y queso todo empanado. Recuerdo verle en fotos haciendo paellas gigantes junto con otros cocineros.
Cuando yo iba por el Restaurante mi tio me daba de comer trozos de jamón, pero jamón del bueno, y yo encantada, el problema que cuando me llevaban a cualquier otro sitio sin mi tio y pedían jamón la niña decía que ese jamón no le gustaba, que ella quería el que le daba su tito, jajajaja, no era lista yo "ni na".
Pues con todo esto termino esta entrada, que espero que os guste a todos y hasta la siguiente.
Besos y abrazos a todos, en especial a tito.

martes, 13 de mayo de 2008

Tita Luci

Lucía Sandoval García, mi tita Luci, nació en Salamanca el 10 de Agosto del año 1941, domingo, fue la mayor de cuatro hermanos: Lucía, Julio, María y Cristina, por lo tanto la hermana mayor de mi madre. Como mi madre, creció en los pizarrales, un barrio entonces muy humilde de Salamanca.


Para mi tita Luci ha sido como mi segunda madre, desde que nací adoptó el papel de madrina (o más), y siempre ha estado conmigo. Cuando nací, aparte de llorar de la emoción, mi tía quería hacerlo todo: cogerme, vestirme, cambiarme y hacerse fotos conmigo como esta, jajaja. Cuando me sacaban de paseo por Salamanca, al poco de nacer, y se encontraban con algún conocido, mi tía me levantaba la ropa para enseñarles mis piernas "mira, mira que piernas tiene". Para la familia yo la veo como la "matriarca", el eje común que nos une a todos, y que nos cuida a todos, a sus hijos, sus nietos, sus sobrinos, su marido, su suegra... en fin, la lista puede ser muy larga.


Dice mi madre que ella siempre la recuerda como la hermana mayor, la protectora, ya cuidando de todos, empezó a trabajar a los 15 años junto con sus hermanas en unos almacenes, poco después, el 1 de Enero del año 1958 comenzó a salir con mi tío Jose (que tendrá su propio espacio), por aquella época mi madre tenía que hacerles de carabina, y se casó con él el día 2 de Octubre del año 1965, y tuvieron cinco hijos: Lucia, Concha, Marisol, Rocío y Jose Luis.


Como ya he dicho mi tita Luci siempre se preocupaba mucho de todos, esto se manifestaba de muchas formas. Así por ejemplo cuando alguno está malo yo creo que ella lo pasa peor que el propio enfermo, cuando yo estuve ingresada por lo de la pierna y me iban a operar mi madre no quiso decirle lo de la operación, porque sabía que mi tía se plantaría en Madrid de inmediato, y tampoco quiso angustiarla, ya en la segunda operación sí que estuvo ahí a mi lado con mi tío Jose.


Otra de las preocupaciones de mi tía es con la comida, ella siempre está pendiente de que no nos quedemos con hambre, como buena cocinera, y con eso conmigo lo ha pasado mal, porque yo con la comida he siempre muy difícil. En cuanto descubría algo que me gustaba lo aprovechaba, jajaja. Pero siempre me esta diciendo "pero hija, ¿sólo comes eso?, anda, ponte un poquito más".


Yo además le añadiría dos adjetivos: cariñosa y trabajadora. Recuerdo que de pequeña yo me quejaba mucho cuando venía a darme un beso porque me achuchaba mucho, ahora me gusta recordarlo y tengo ganas de achucharla porque ya casi nunca puedo ir a verla. Y respecto a lo de trabajadora, ahora se habla mucho de lo de ser una "super-mujer" por tener que trabajar y cuidar de los hijos, y eso que la media no llega a dos niños, como si fuese algo de hoy, y sin embargo ahí ha estado mi tía Luci, que se levantaba pronto para hacer "los oficios" de la casa, trabajaba casi todo el día en el restaurante, saco adelante cinco hijos, cuidó de mi, luego también de sus nietos, en fin, que yo no se de donde saca las fuerzas, y encima siempre con buen humor y una sonrisa. Cuando yo estoy agobiada, porque tengo la sensación de que no tengo tiempo para nada, pienso en mi tía Luci: si ella ha podido con todo eso yo no me puedo quejar.


Aunque mi tía normalmente es una persona alegre y muy cariñosa, sabe poner las cosas en su sitio cuando tiene que hacerlo, y a mi me ha regañado cuando tenía que hacerlo como a una hija más, cosa que le agradezco. Además defiende como una leona a los suyos si alguien intenta meterse con ellos.

Una cosa que le gusta mucho a mi tía es bordar. Cuando tiene un ratito en el salón se coge sus labores y hace unos cuadros muy bonitos de petit poi y de punto de cruz. También de pequeña la recuerdo haciendo punto, me intentó enseñar, pero es que yo soy de poca paciencia para esas cosas y no prosperé mucho.


Con mi tía Luci, mi tío Jose y mis primos pasaba yo mucho tiempo cuando era pequeña, siempre que tenía vacaciones, lo que suponía los tres meses del verano, las navidades, y la semana santa, eso como poco, porque luego había que sumar puentes y algún fin de semana suelto.


En verano íbamos siempre a la piscina del Helmántico, toda la familia, parecíamos la familia "telerín". En mi carné de la piscina yo aparecía como Alejandra Valencia Sandoval, una más. En la piscina organizábamos unas buenas merendolas, el día que se cerraba el bar comíamos allí y necesitábamos al menos dos mesas, además los primos pasábamos el día jugando, especialmente con mi primo Jose. Como he dicho antes, se preocupaba mucho con el tema de la comida, y un día descubrió que a mi me gustaba el salmón ahumado, así que cuando venía a la piscina por la tarde al salir del trabajo, mientras otros niños tienen de merienda un sandwich de jamón y queso, a mi mi tita me traía un bocata de salmón ahumado.


En Navidades siempre organizamos una buena, especialmente el día de Noche Vieja. A mi tía ese día le toca trabajar yo creo más de lo que normalmente ya trabaja, porque ha habido Navidades que ya no sabíamos donde montar la mesa para caber todos, y mi tía al frente de la cocina, preparando siempre un montón de comida. A mi el plato que más me gusta para ese día es la pavita rellena, hubo unas Navidades que se produjo una de esas discusiones tontas en este caso sobre cómo había que cortar la pavita, el caso que mi tía para evitar futuros conflictos nos dejó varias navidades sin pavita, hasta que ya estas últimas navidades como se lo pedimos todos nos volvió a hacer pavita, y esta vez nadie se atrevió a discutir cómo cortarla, no fuese que nos dejase otras tantas navidades sin ella.


Las navidades para mi fueron una cosa muy especial, con eso de que fui la pequeña durante 11 años era la que me llevaba casi todas las sorpresas, entre todos me llenaban el salón de regalos el día de Reyes.


Tita Luci y el Restaurante Valencia

No se puede hablar de mi tía Luci sin hablar del Restaurante Valencia ni viceversa, ya que junto con mi tío Jose fue parte indispensable del mismo hasta que se jubilaron en Noviembre del año 2005 y pasó a manos de mi primo Jose, que también está haciendo un magnifico trabajo con él, pero eso ya lo contaré cuando le toque. De la historia del restaurante no voy a hablar porque ya se ha hablado y muy bien con motivo del 50 aniversario. Aquí toca hablar del papel que desempeño mi tía para que el Restaurante Valencia fuese lo que es hoy, comenzó a trabajar en él en el año 1974, y allí pasó 33 años preparando deliciosos platos, y es que después de todo ¿qué es un restaurante sin una buena cocinera?


Yo he pasado mucho tiempo en el Restaurante Valencia, como todos nosotros, y la recuerdo siempre metida en la cocina, controlando un montón de cazuelas, muy atareada siempre, con su traje blanco, y yo metiéndome allí de pequeña, cotilleando todo lo que podía (ahora que lo pienso ¡anda que no debía de estorbar!), le abría todas las cámaras, buscando no se muy bien el qué, aunque había una cámara que era especial porque era donde guardaba los postres, y yo miraba a ver que tocaba hoy: natillas, arroz con leche, tartas... También me gustaba comerme el arroz de chocolate que utilizaba para decorar los postres y la nata montada. Y mi tía me dejaba comerme lo que quisiera (la pobre, con lo que le costaba que yo comiese si le pedía algo no podía negármelo).


Cuando no estaba en la cocina, que era casi siempre, estaba sentada en una de las mesas del comedor revisando un montón de papeles y echando sus cuentas. Porque ella siempre lo tiene todo controlado y le gusta anotarlo todo, ahora por ejemplo cada noche dedica un ratito a escribir en un "diario-agenda" que tiene, donde lo anota todo, lo que ha hecho, lo que va a hacer, lo que ha pasado...


Siguiendo con el restaurante, cuando era chica, como pasaba mucho tiempo en Salamanca pasaba también mucho tiempo en el restaurante, y por lo tanto también me quedaba a comer muchas veces. Normalmente mi tía me hacía un buen solomillo de ternera con patatas, que era una apuesta segura, no fuese que le dejase la comida y hubiese que tirarla, un día descubrió que me gustaba un plato que hacía ella que consistía en espárragos, con salmón y bechamel, gratinado, y entonces lo unió a "mi menú", como cada vez que descubría algo que me gustaba.


De vez en cuando mi tía salía de la cocina para saludar a algún cliente, cuando eran amigos, pero alguna vez los propios clientes se acercaban a la cocina a felicitarla, como cuando fue Boris Izaguirre a comer al restaurante, ¡qué pena que yo no estuviera ese día!


Fijaos si es buena cocinera que hasta tuvo su propio programa en Localia televisión.


Además ella siempre estaba pendiente de que no faltase de nada y, especialmente con los amigos y conocidos, que no se quedasen con hambre (aunque eso con mi tía es imposible). Recuerdo por ejemplo cuando fui con un chico que yo estuve, que se llamaba Ismael, que salió ella al bar a preguntarnos si no queríamos algo "para picar", porque todavía no era hora de comer, le dijimos que sí y al rato salió con un buen solomillo de ternera cubierto con una loncha de jamón!.


Hoy en día ya no paso tanto tiempo en Salamanca, entre los estudios y el trabajo me queda muy poco tiempo, tita Luci anda siempre insistiendo para que vaya a verla, y a mi me da mucha pena decirle que no puedo. Cuando me saque estas oposiciones (¡pronto, pronto!) trataré de ir más a menudo, incluso puede que me toque trabajar en la carcel de Topas y ya me tienen ahí de nuevo todos los días!



Y ya tengo que terminar, porque al igual que dije con mi madre se puede decir mucho más, pero no es cuestión de escribir aquí una novela. Así que muchos besos a todos, uno especial con achuchón incluido para mi tita, y hasta la próxima entrada.