martes, 13 de mayo de 2008

Tita Luci

Lucía Sandoval García, mi tita Luci, nació en Salamanca el 10 de Agosto del año 1941, domingo, fue la mayor de cuatro hermanos: Lucía, Julio, María y Cristina, por lo tanto la hermana mayor de mi madre. Como mi madre, creció en los pizarrales, un barrio entonces muy humilde de Salamanca.


Para mi tita Luci ha sido como mi segunda madre, desde que nací adoptó el papel de madrina (o más), y siempre ha estado conmigo. Cuando nací, aparte de llorar de la emoción, mi tía quería hacerlo todo: cogerme, vestirme, cambiarme y hacerse fotos conmigo como esta, jajaja. Cuando me sacaban de paseo por Salamanca, al poco de nacer, y se encontraban con algún conocido, mi tía me levantaba la ropa para enseñarles mis piernas "mira, mira que piernas tiene". Para la familia yo la veo como la "matriarca", el eje común que nos une a todos, y que nos cuida a todos, a sus hijos, sus nietos, sus sobrinos, su marido, su suegra... en fin, la lista puede ser muy larga.


Dice mi madre que ella siempre la recuerda como la hermana mayor, la protectora, ya cuidando de todos, empezó a trabajar a los 15 años junto con sus hermanas en unos almacenes, poco después, el 1 de Enero del año 1958 comenzó a salir con mi tío Jose (que tendrá su propio espacio), por aquella época mi madre tenía que hacerles de carabina, y se casó con él el día 2 de Octubre del año 1965, y tuvieron cinco hijos: Lucia, Concha, Marisol, Rocío y Jose Luis.


Como ya he dicho mi tita Luci siempre se preocupaba mucho de todos, esto se manifestaba de muchas formas. Así por ejemplo cuando alguno está malo yo creo que ella lo pasa peor que el propio enfermo, cuando yo estuve ingresada por lo de la pierna y me iban a operar mi madre no quiso decirle lo de la operación, porque sabía que mi tía se plantaría en Madrid de inmediato, y tampoco quiso angustiarla, ya en la segunda operación sí que estuvo ahí a mi lado con mi tío Jose.


Otra de las preocupaciones de mi tía es con la comida, ella siempre está pendiente de que no nos quedemos con hambre, como buena cocinera, y con eso conmigo lo ha pasado mal, porque yo con la comida he siempre muy difícil. En cuanto descubría algo que me gustaba lo aprovechaba, jajaja. Pero siempre me esta diciendo "pero hija, ¿sólo comes eso?, anda, ponte un poquito más".


Yo además le añadiría dos adjetivos: cariñosa y trabajadora. Recuerdo que de pequeña yo me quejaba mucho cuando venía a darme un beso porque me achuchaba mucho, ahora me gusta recordarlo y tengo ganas de achucharla porque ya casi nunca puedo ir a verla. Y respecto a lo de trabajadora, ahora se habla mucho de lo de ser una "super-mujer" por tener que trabajar y cuidar de los hijos, y eso que la media no llega a dos niños, como si fuese algo de hoy, y sin embargo ahí ha estado mi tía Luci, que se levantaba pronto para hacer "los oficios" de la casa, trabajaba casi todo el día en el restaurante, saco adelante cinco hijos, cuidó de mi, luego también de sus nietos, en fin, que yo no se de donde saca las fuerzas, y encima siempre con buen humor y una sonrisa. Cuando yo estoy agobiada, porque tengo la sensación de que no tengo tiempo para nada, pienso en mi tía Luci: si ella ha podido con todo eso yo no me puedo quejar.


Aunque mi tía normalmente es una persona alegre y muy cariñosa, sabe poner las cosas en su sitio cuando tiene que hacerlo, y a mi me ha regañado cuando tenía que hacerlo como a una hija más, cosa que le agradezco. Además defiende como una leona a los suyos si alguien intenta meterse con ellos.

Una cosa que le gusta mucho a mi tía es bordar. Cuando tiene un ratito en el salón se coge sus labores y hace unos cuadros muy bonitos de petit poi y de punto de cruz. También de pequeña la recuerdo haciendo punto, me intentó enseñar, pero es que yo soy de poca paciencia para esas cosas y no prosperé mucho.


Con mi tía Luci, mi tío Jose y mis primos pasaba yo mucho tiempo cuando era pequeña, siempre que tenía vacaciones, lo que suponía los tres meses del verano, las navidades, y la semana santa, eso como poco, porque luego había que sumar puentes y algún fin de semana suelto.


En verano íbamos siempre a la piscina del Helmántico, toda la familia, parecíamos la familia "telerín". En mi carné de la piscina yo aparecía como Alejandra Valencia Sandoval, una más. En la piscina organizábamos unas buenas merendolas, el día que se cerraba el bar comíamos allí y necesitábamos al menos dos mesas, además los primos pasábamos el día jugando, especialmente con mi primo Jose. Como he dicho antes, se preocupaba mucho con el tema de la comida, y un día descubrió que a mi me gustaba el salmón ahumado, así que cuando venía a la piscina por la tarde al salir del trabajo, mientras otros niños tienen de merienda un sandwich de jamón y queso, a mi mi tita me traía un bocata de salmón ahumado.


En Navidades siempre organizamos una buena, especialmente el día de Noche Vieja. A mi tía ese día le toca trabajar yo creo más de lo que normalmente ya trabaja, porque ha habido Navidades que ya no sabíamos donde montar la mesa para caber todos, y mi tía al frente de la cocina, preparando siempre un montón de comida. A mi el plato que más me gusta para ese día es la pavita rellena, hubo unas Navidades que se produjo una de esas discusiones tontas en este caso sobre cómo había que cortar la pavita, el caso que mi tía para evitar futuros conflictos nos dejó varias navidades sin pavita, hasta que ya estas últimas navidades como se lo pedimos todos nos volvió a hacer pavita, y esta vez nadie se atrevió a discutir cómo cortarla, no fuese que nos dejase otras tantas navidades sin ella.


Las navidades para mi fueron una cosa muy especial, con eso de que fui la pequeña durante 11 años era la que me llevaba casi todas las sorpresas, entre todos me llenaban el salón de regalos el día de Reyes.


Tita Luci y el Restaurante Valencia

No se puede hablar de mi tía Luci sin hablar del Restaurante Valencia ni viceversa, ya que junto con mi tío Jose fue parte indispensable del mismo hasta que se jubilaron en Noviembre del año 2005 y pasó a manos de mi primo Jose, que también está haciendo un magnifico trabajo con él, pero eso ya lo contaré cuando le toque. De la historia del restaurante no voy a hablar porque ya se ha hablado y muy bien con motivo del 50 aniversario. Aquí toca hablar del papel que desempeño mi tía para que el Restaurante Valencia fuese lo que es hoy, comenzó a trabajar en él en el año 1974, y allí pasó 33 años preparando deliciosos platos, y es que después de todo ¿qué es un restaurante sin una buena cocinera?


Yo he pasado mucho tiempo en el Restaurante Valencia, como todos nosotros, y la recuerdo siempre metida en la cocina, controlando un montón de cazuelas, muy atareada siempre, con su traje blanco, y yo metiéndome allí de pequeña, cotilleando todo lo que podía (ahora que lo pienso ¡anda que no debía de estorbar!), le abría todas las cámaras, buscando no se muy bien el qué, aunque había una cámara que era especial porque era donde guardaba los postres, y yo miraba a ver que tocaba hoy: natillas, arroz con leche, tartas... También me gustaba comerme el arroz de chocolate que utilizaba para decorar los postres y la nata montada. Y mi tía me dejaba comerme lo que quisiera (la pobre, con lo que le costaba que yo comiese si le pedía algo no podía negármelo).


Cuando no estaba en la cocina, que era casi siempre, estaba sentada en una de las mesas del comedor revisando un montón de papeles y echando sus cuentas. Porque ella siempre lo tiene todo controlado y le gusta anotarlo todo, ahora por ejemplo cada noche dedica un ratito a escribir en un "diario-agenda" que tiene, donde lo anota todo, lo que ha hecho, lo que va a hacer, lo que ha pasado...


Siguiendo con el restaurante, cuando era chica, como pasaba mucho tiempo en Salamanca pasaba también mucho tiempo en el restaurante, y por lo tanto también me quedaba a comer muchas veces. Normalmente mi tía me hacía un buen solomillo de ternera con patatas, que era una apuesta segura, no fuese que le dejase la comida y hubiese que tirarla, un día descubrió que me gustaba un plato que hacía ella que consistía en espárragos, con salmón y bechamel, gratinado, y entonces lo unió a "mi menú", como cada vez que descubría algo que me gustaba.


De vez en cuando mi tía salía de la cocina para saludar a algún cliente, cuando eran amigos, pero alguna vez los propios clientes se acercaban a la cocina a felicitarla, como cuando fue Boris Izaguirre a comer al restaurante, ¡qué pena que yo no estuviera ese día!


Fijaos si es buena cocinera que hasta tuvo su propio programa en Localia televisión.


Además ella siempre estaba pendiente de que no faltase de nada y, especialmente con los amigos y conocidos, que no se quedasen con hambre (aunque eso con mi tía es imposible). Recuerdo por ejemplo cuando fui con un chico que yo estuve, que se llamaba Ismael, que salió ella al bar a preguntarnos si no queríamos algo "para picar", porque todavía no era hora de comer, le dijimos que sí y al rato salió con un buen solomillo de ternera cubierto con una loncha de jamón!.


Hoy en día ya no paso tanto tiempo en Salamanca, entre los estudios y el trabajo me queda muy poco tiempo, tita Luci anda siempre insistiendo para que vaya a verla, y a mi me da mucha pena decirle que no puedo. Cuando me saque estas oposiciones (¡pronto, pronto!) trataré de ir más a menudo, incluso puede que me toque trabajar en la carcel de Topas y ya me tienen ahí de nuevo todos los días!



Y ya tengo que terminar, porque al igual que dije con mi madre se puede decir mucho más, pero no es cuestión de escribir aquí una novela. Así que muchos besos a todos, uno especial con achuchón incluido para mi tita, y hasta la próxima entrada.

5 comentarios:

Marisol dijo...

ayyyyyyy, que voy a llorar......
Ya verás cuando lo lea mi madre, la que va a preparar.... lo malo es que quiere que se lo lea yo, y ya verás, ya verás...
Qué bonito, qué recuerdos, qué emoción.... y qué pena que ya no pasemos tantos ratos juntos ¿verdad?
Has sabido describir a mamá estupendamente, la tienes bien "calada".
Me parece maravillosamente bien y me enorgullece la opinión y los sentimientos que tienes hacía ella y que fluyen de tus palabras y además sabes que son recíprocas.
Muchos besos.

Marisol dijo...

hola Alejandra,
acabo de ver tu comentario del video. Si quieres te lo puedo mandar por mail, ocupa 26Mb.
Ya me dirás....
besos

Anónimo dijo...

Gracias por tu sensibilidad.
Gracias por tus recuerdos.
Gracias por hablar de mi madre.
Gracias por tenerla presente.
Gracias por pensar en ella.
Gracias por contárnoslo.
Gracias por quererla.
Gracias por esto que haces.
Gracias por compartirlo.
Gracias....gracias...

Anónimo dijo...

Hola guapa.
Te escribo para decirte, porque mi madre no se va a atrever, que estuvo emocionadísima con tu entrada sobre ella..
Como te apuntó Marisol, nos fue llamando por teléfono a Jose, a Marisol y a mí para que se la leyésemos...y ninguno quería! para que no tuviera que venir el equipo de rescate de "inundaciones y contratas" Jose estaba con su crónica del día de la corrida, yo le dije que se la imprimía y que se la llevaba Javi a casa, y seguía sin querer esperar y llamó a Marisol, pensando que nos habíamos compinchado todos o yo que sé y Marisol se puso a leerselo, y cando Javoi llegó con los folios impresos, allí las encontó teléfono en mano, como dos mares...
Quiere darme un papelito escrito para que te ponga un comentario.
También ha hablado contigo ppr teléfono, pero tampoco ha querido decirte lo que la ha emocionado tu cartita.Bueno, para que estés tranquila y sepas que le ha gustado muchísimo.
Besos

Alejandra dijo...

A ver si les compramos un ordenador ya (¿de quien fue la idea?) y me escriben todo lo que quieran, claro, que mientras tanto hacedles de secretarios que quiero que me escriban!
Besos.